Ahorro de energía en la oficina: cinco hábitos para un uso más responsable

Con motivo del Día Mundial del Ahorro de Energía, compartimos tips para hacer un uso más responsable de la energía en la oficina.

Con motivo del Día Mundial del Ahorro de Energía, que se celebra el 21 de octubre, en METRICA ponemos el foco en cinco hábitos que ayudan a cuidar los recursos en nuestro entorno de trabajo.

Bajo el mensaje «Así suena ahorrar energía», nuestro vídeo recoge los sonidos de estas acciones con un formato inspirado en el ASMR. Una forma de prestar atención a gestos que a menudo pasan desapercibidos, pero que forman parte de una cultura de trabajo más consciente.

¿Por qué es importante ahorrar energía en la oficina?

La iluminación, la climatización y los equipos electrónicos forman parte del funcionamiento diario de una oficina. Utilizarlos de manera eficiente ayuda a reducir el consumo eléctrico innecesario, gestionar mejor los recursos y disminuir el impacto ambiental asociado a ese consumo.

Para avanzar en esa dirección, conviene combinar medidas de eficiencia energética con buenos hábitos de uso. Contar con equipos eficientes es importante, pero también lo es revisar cuándo están encendidos, cómo se utilizan y si realmente necesitan seguir conectados.

El Día Mundial del Ahorro de Energía es una oportunidad para recordar estas prácticas y mantenerlas durante todo el año.

Cómo ahorrar energía en la oficina: cinco acciones cotidianas

1. Desconectar los portátiles cuando ya están cargados

Revisar si un portátil necesita seguir conectado es una forma sencilla de prestar atención al uso de la energía en el puesto de trabajo.

Cuando la batería esté cargada y no sea necesario mantener la alimentación, podemos desconectar el equipo, siguiendo siempre las recomendaciones del fabricante y las indicaciones del área de sistemas.

El consumo y la gestión de la batería varían según el dispositivo y su configuración. Por eso, este hábito debe adaptarse a las características de cada equipo, sin atribuirle un ahorro fijo.

2. Desenchufar los dispositivos que no se utilizan

Algunos dispositivos consumen electricidad incluso cuando no se están usando. Es lo que conocemos como consumo en espera o standby.

Desconectar los aparatos que no necesitan permanecer enchufados puede ayudar a evitar este gasto. Antes de hacerlo, es importante comprobar que no se trata de equipos que deban seguir operativos, como determinados sistemas de red, seguridad o infraestructura tecnológica.

El objetivo es identificar qué conexiones son necesarias y cuáles podemos evitar.

3. Aprovechar la luz natural

Abrir las persianas y permitir la entrada de luz natural puede reducir la necesidad de encender la iluminación artificial durante parte de la jornada.

Para aprovecharla correctamente, conviene tener en cuenta la orientación del espacio, los reflejos en las pantallas y el confort visual de las personas. La clave es utilizar la luz disponible sin comprometer las condiciones de trabajo.

Además, apagar las luces de las zonas que no se están utilizando ayuda a evitar consumos innecesarios.

4. Utilizar el aire acondicionado con responsabilidad

La climatización influye en el consumo energético de las oficinas. Un uso responsable permite mantener unas condiciones de confort adecuadas sin recurrir a ajustes extremos.

Algunas prácticas recomendables son:

  • Mantener una temperatura razonable, de acuerdo con las condiciones del espacio y la normativa aplicable.
  • Evitar dejar puertas o ventanas abiertas mientras funciona la climatización.
  • No bloquear las salidas de aire.
  • Comunicar cualquier incidencia para que pueda revisarse el funcionamiento del sistema.

Coordinar su uso en los espacios compartidos también contribuye a una gestión más eficiente.

5. Apagar las luces y los equipos al finalizar la jornada

El final del día es un buen momento para comprobar qué debe permanecer encendido y qué puede apagarse.

Apagar las luces y los dispositivos electrónicos que ya no se necesitan evita que sigan consumiendo fuera del horario de uso. Esta revisión debe realizarse respetando las políticas internas y las necesidades operativas de cada equipo.

Una rutina de cierre sencilla puede incluir:

  • Apagar la iluminación del puesto y de los espacios que quedan vacíos.
  • Apagar las pantallas y los equipos que no deban seguir funcionando.
  • Revisar si quedan accesorios o cargadores conectados innecesariamente.
  • Comprobar que las zonas compartidas quedan en las condiciones establecidas.

Una cultura de ahorro energético que se construye en equipo

El ahorro de energía en la oficina no depende únicamente de la tecnología instalada. También necesita información, coordinación y participación de las personas que utilizan esos espacios.

Compartir recomendaciones claras e integrar estas acciones en las rutinas de trabajo ayuda a convertirlas en hábitos sostenidos. Aunque cada gesto tenga un alcance diferente, todos forman parte de una manera más responsable de utilizar los recursos.

En METRICA, entendemos que el compromiso con una tecnología más responsable también se refleja en cómo trabajamos cada día. Aprovechar la luz natural, revisar nuestras conexiones o apagar lo que ya no utilizamos son formas de llevar ese compromiso a la práctica.

Este Día Mundial del Ahorro de Energía, la invitación es sencilla: prestar atención a nuestros hábitos y mantener los buenos gestos más allá de esta fecha. Porque ahorrar energía también forma parte de cuidar el futuro.

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